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El escritor colombiano Gabriel García Márquez escribía 34 líneas al día y el resto de horas, las dedicaba a la revisión. Como ves, la corrección es una parte imprescindible de la escritura, no una actividad accesoria. Tanto en el ámbito profesional, estudiantil y de ocio, necesitas revisar si está el texto bien redactado antes de entregarlos.

En la industria editorial, los correctores son profesionales que se dedican a revisar cada párrafo para identificar errores ortográficos y semánticos. No tienes que ser un escritor famoso, pero si dedicas tiempo, puedes aprender cómo corregir un texto con estos consejos.

Durante la escritura

Hoy en día, el redactor de textos SEO se ha profesionalizado y especializado. Esto es debido a la demanda cada vez mayor de contenidos para empresas que compiten en el e-commerce. En la mayoría de los casos, se trata de un freelancer que escribe desde casa con su propio horario.

Pero la escritura no es exclusiva de ellos, es una actividad universal en todos los idiomas, con sus distintas reglas gramaticales. Si quieres hacerlo como un profesional, debes seguir las normas del buen uso del lenguaje. En nuestro caso, del español.

Cuando escribimos, utilizamos todos los lóbulos cerebrales de manera coordinada con el lenguaje, el pensamiento y la memoria. Es un acto de coordinación de ambos hemisferios que estimula la inteligencia. Al hacerlo diariamente, entrenamos estas funciones neurológicas.

  • Organización de ideas.
  • Coordinación de la vista con la mano, que escribe sobre el papel o el teclado.
  • Síntesis del pensamiento.

De acuerdo al científico francés Stanislas Dehaene, no hemos nacido con la función cerebral desarrollada para leer. No obstante, cuando aprendemos a hacerlo se estimulan las neuronas del hemisferio izquierdo. Se crea una caja de letras con las palabras aprendidas en el idioma del interlocutor.

Cuando leemos, activamos 2 redes neuronales: una para identificar el significado de la palabra y otra su pronunciación y articulación. Por esta razón, cuando escribimos un texto, deberíamos leerlo en voz alta. De esta forma reconocemos los errores ortográficos y la construcción inadecuada de oraciones y podemos aprovechar ambos sentidos: el visual y el auditivo.

Al leer, no solo lo hacemos con los ojos, sino también con los oídos. Así lo dio a entender el poeta español Francisco de Quevedo, «escuchamos con los ojos a los muertos».

Antes de corregir 

Después de haber terminado el primer borrador, debes hacer la revisión al seguir estos pasos.

  1. Revisa el texto en su totalidad, la semántica y la jerarquización de las ideas principales con las secundarias. Si el inicio y el remate son congruentes y lógicos. También hazlo desde el final hasta el principio.
  2. Haz un descanso de 15 minutos. Si se trata de un texto extenso que puedes entregar en un plazo de varios días, revísalo al día siguiente. Esto te permite tener una distancia necesaria para analizarlo.
  3. Verifica cada frase y el uso adecuado de los signos de puntuación.
  4. Lee nuevamente en busca de palabras repetidas. En este momento, puedes utilizar herramientas online de corrección, especialmente si tienes problemas de visión o dislexia.

Cada vez que leas el texto, hazlo en voz alta para verificar la consonancia y la coherencia del estilo. Por ejemplo, si has escrito en un modo y tiempo específicos del verbo y en una categoría gramatical como la primera o la segunda persona.

Durante la corrección 

Para una evaluación más exhaustiva y práctica, lo mejor es imprimir el documento para estudiarlo con una mayor profundidad. Al hacerlo a mano con un marcador del color que prefieras o un lápiz, es más fácil indicar el error y escribir la palabra correcta a un lado.

En caso de no tener una impresora, puedes hacer la verificación en el ordenador con mayor cuidado. A continuación, sigue estas instrucciones.

  1. Lee en voz alta nuevamente el texto. Así puedes identificar con mayor facilidad los errores.
  2. Cubre los párrafos debajo con una hoja en blanco para evitar distraerte.
  3. Revisa por separado los párrafos para focalizar la búsqueda de los problemas semánticos que pueda tener.
  4. Revisa la ortografía. Puedes ayudarte con herramientas digitales online. Hay muchos gratuitos y son fáciles de utilizar.

La revisión a través de estas aplicaciones y páginas no reemplaza la que tienes que hacer por ti mismo de forma manual. Estas herramientas han sido diseñadas por IA que aún no distingue los contextos de la pragmática.

También puedes buscar ayuda de un amigo o un colega que lea el texto en voz alta para darte su opinión y ver errores que no hayas podido identificar.

En caso de trabajar en una empresa editorial o de marketing, es importante leer su manual de redacción y estilo. 

Es posible la admisión de modismos, como por ejemplo los anglicismos a la hora de escribir un texto sobre tecnología. De acuerdo a la región geográfica donde estés, hay excepciones a las reglas gramaticales y el uso de idiomáticas específicas en cada comunidad. Ten en cuenta el contexto del público al que vas a dirigir el texto y su nivel educativo.

Sin prisa

A pesar de tener una fecha de entrega, tienes que dedicar tiempo a la evaluación, incluso más horas a esta tarea que a la escritura en sí. ¿Por qué? Porque es lo que permite su comprensión durante la lectura. A menos que escribas un diario solo para ti, te estás comunicando con otra persona, con tu lector.

Finalmente, no olvides los consejos finales sobre cómo corregir un texto.

  • Haz una primera lectura general, sin detenerte.
  • Corrige con el texto impreso en papel. Esto te facilita significativamente el proceso.
  • Revisa la concordancia entre el modo, la voz y el tiempo de las oraciones.
  • Lee en voz alta varias veces.
  • Busca la ayuda de otra persona, especialmente si se trata de un documento muy importante como un ensayo de admisión a la universidad o una prueba de trabajo.
  • Utiliza las herramientas online para la detección de errores ortográficos.

Además de la evaluación gramatical, el proceso también exige tener en cuenta la pragmática de acuerdo a las reglas de la comunidad a la que pertenece tu público.